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¡HOLA AMIGOS!

Estamos encantados de que visitéis nuestra página web. Somos el Club de Salvamento Acuático de Pontevedra, Club SAPO, y queremos daros a conocer la actividad deportiva que realizamos en el seno de la ciudad de Pontevedra, pero cuya práctica no se circunscribe a tal urbe, sino que se realiza en todo el territorio gallego, nacional e internacional. La base mayoritaria de nuestros deportistas está conformada por menores de edad, desde los cuatro años a los diecisiete, con algunos pocos adultos. Con ello pretendemos daros a entender de forma somera la labor que desde el Club SAPO llevamos haciendo sobre la base que son los niños, sin desdeñar la formación que deseen tener los mayores: darles una formación deportiva y humana, y tal vez con ello, con un poco de suerte, una formación que les permita introducirse en el mercado de trabajo. Ello es así porque el salvamento acuático constituye una modalidad deportiva que tiene una doble faceta: la práctica deportiva del salvamento acuático propiamente dicho, y la práctica de socorrismo dentro del trabajo estival.

QUÉ ES EL DEPORTE DE SALVAMENTO ACUÁTICO

QUÉ ES EL DEPORTE DE SALVAMENTO ACUÁTICO

Wikipedia define el salvamento acuático como el conjunto de conocimientos, normas y destrezas empleados para la efectiva vigilancia, protección y atención de las personas que acuden a las diferentes áreas acuáticas de deporte y recreación de uso público, y que pueden caer en una situación de peligro que amenace su vida. Esa es la faceta práctica y laboral. Pero no es la única faceta: también tiene la deportiva, pues el salvamento y socorrismo en su variante competitiva es un deporte que surge ante la necesidad de los profesionales del socorrismo de estar bien entrenados física y psicológicamente para la práctica de su profesión. Desde Club SAPO, dicho deporte se desarrolla en dos ámbitos: las pruebas de piscina, que tienen lugar en temporada de Otoño-Invierno, y las pruebas de playa, que tienen su momento en Primavera-Verano. Unas pruebas que si en piscina nos atreveríamos a decir que son muy entretenidas (pues van más allá de las conocidas normalmente en competiciones de natación), en playa u otro tipo de aguas abiertas os aseguramos que son espectaculares (cualquier visionado de este deporte en Internet refrenderá lo que acabamos de afirmar).

Pruebas en piscina cubierta

Club SAPO
Club SAPO: Salvamento Acuático de Pontevedra

A nivel individual, se practican hasta seis pruebas, empezando por la de 200m Natación con Obstáculos, en la que los nadadores deben cubrir en el agua una distancia de 200 metros salvando cada 12’50 metros un obstáculo sumergido en la piscina. Luego viene a continuación la prueba de 100m Socorrista, en la que el nadador recorre una distancia inicial de 50 metros con aletas y tubo de rescate, para después recoger con este último un maniquí en la pared y recorrer con él los últimos 50 metros. Luego está la prueba de 100m Combinada de Salvamento, en la que el nadador recorre una distancia de 50 metros, luego bucea otra de 17’50 metros, recoge un maniquí que le espera a dicha distancia en el fondo, y completa el recorrido arrastrándolo. Hablemos también de otra prueba muy exigente, la de 200m Súper Socorrista: en ella, el competidor nada 75 metros, recoge un maniquí sumergido y nada con él otros 25 metros, lo suelta, se coloca las aletas y el tubo de rescate y nada 50 metros, y final de los cuales asegura el tubo alrededor del maniquí y lo remolca otros 50 metros. Por su parte, la prueba de 50m Arrastre de Maniquí consiste en aquélla en la que el competidor nada 25 metros, se sumerge para recoger un maniquí hundido y lo impulsa otros 25 metros. Finalmente, tenemos la prueba de 100m Arrastre de Maniquí con Aletas, en la que el competidor nada 50 metros llevando aletas, recoge un maniquí hundido y lo arrastra otros 50 metros.

A nivel colectivo, se practican hasta cuatro pruebas, empezando por la de 4 x 50m Relevo Obstáculos, en la que el primer competidor entra en el agua con un salto y nada 50 metros pasando por debajo del obstáculo cada 12’50 metros, y lo mismo hacen el segundo, el tercer y el cuarto competidor. A continuación está la prueba de 4 x 50m Relevo Combinada con Tubo de Rescate, en la que el primer competidor nada 50 metros sin aletas, el segundo competidor nada 50 metros con aletas, el tercer competidor nada 50 metros con tubo de rescate, y el cuarto competidor coge el arnés y el tercer competidor, juega el papel de víctima, cogiendo el tubo de rescate con ambas manos mientras es remolcado 50 metros por el cuarto competidor hasta la llegada, pudiendo la ‘víctima’ hacer pies para ayudar al rescatador e ir más rápido. Por su parte, en la prueba de 4 x 25m Relevo Arrastre de Maniquí, cuatro competidores por turnos arrastran un maniquí aproximadamente 25 metros cada uno. Y finalmente, en la prueba de Lanzamiento de Cuerda, con límite de tiempo, en la que previamente al lanzamiento la cuerda se encuentra sumergida en el agua y el competidor que se encuentra fuera de ésta la tiene que recoger y lanzarla sin peso al miembro del equipo localizado en el agua aproximadamente a 12 metros de distancia y lo recoge mediante tracción de la cuerda hasta la pared de llegada, en un tiempo máximo de 45 segundos.

La duración, longitud y nivel de exigencia varía en relación a las categorías de los competidores. Como habrá podido observarse, además de lo que es obvio en tales pruebas, como es la utilización de bañador, calzado, gorro de baño y gafas de baño, se emplean diversos materiales tales como las aletas, el tubo de rescate, el maniquí, los obstáculos y la cuerda. Todos estos elementos están estandarizados en cuanto a dimensiones y material de fabricación por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. En la página web de dicha Federación (www.rfess.es), se recogen los distintos estándares normativos y de uso de tales materiales.

Pruebas en aguas abiertas

Club SAPO: Salvamento Acuático de Pontevedra
Club SAPO: Salvamento Acuático de Pontevedra

A nivel individual, en aguas abiertas se desarrollan seis pruebas, unas en arena, otras en aguas abiertas y también las hay de forma mixta. Así, en la prueba de Sprint, los competidores corren los 90 metros del recorrido hasta la línea de llegada, muy parecido al atletismo, pero con la particularidad de que se corre descalzo y con camisa. Por su parte, en la prueba de Banderas, los competidores se posicionan tumbados boca abajo, para luego arrancar corriendo unos 20 metros para conseguir una bandera enterrada verticalmente en la arena, y siempre tiene que haber menos banderas que competidores, por lo que aquellos que no consigan bandera serán eliminados. En la prueba de Correr, nadar, correr, el competidor corre 300 metros en la arena, nada unos 200 metros en un recorrido delimitado por boyas, vuelve a la arena para realizar otros 300 metros de correr. En la Carrera con Tabla, los competidores entran en el agua con sus tablas (parecidas a las de surf), y reman el recorrido marcado por las boyas, vuelven a la playa y cruzan la línea de llegada. En la Carrera con Ski, los competidores palean con sus skies (parecidos a las piraguas) por el recorrido marcado por las boyas y vuelven para llegar cuando cualquier parte del ski cruza la línea de llegada, montado, agarrado o arrastrado por el competidor. Y en la prueba Ocean, los competidores cubren un recorrido de 1400m aproximadamente que incluye una posta de natación, una posta de tabla, una posta de ski y un sprint final.

A nivel colectivo, en aguas abiertas se desarrollan cinco pruebas. La primera de ellas es el Relevo Salvamento con Tubo de Rescate, en la que cuatro competidores de cada equipo hacen de una víctima, un nadador con tubo de rescate y dos socorristas; y así, la víctima nada mar adentro hasta su boya asignada colocada mínimo a 120 metros de distancia; y al llegar avisa al Nadador con tubo de rescate para que lo recoja usando aletas, y una vez que lo ha recogido y amarrado con el tubo de rescate, al llegar con él a la playa lo ayudan a sacar dos socorristas. En el Relevo Sprint, el equipo lo forman cuatro competidores, y cada uno de ellos completa una posta de 90 metros con un testigo que transfiere al siguiente compañero. En el Relevo Rescate con Tabla, un miembro del equipo nada aproximadamente 120 metros a la boya asignada, señala y espera a ser recogido por el segundo miembro del equipo con la tabla (o nipper, si se trata de competidores alevines e infantiles), ambos reman a la orilla y cruzan la línea de llegada en la arena con la tabla. En el Relevo Taplin, un equipo de 4 competidores (nadar, tabla, ski y sprint) cubren el recorrido en una secuencia de postas determinadas por sorteo al comienzo de cada competición. Y en el Relevo Triada, un equipo de 6 competidores (nadar masculino, nadar femenino, tabla masculino, tabla femenino, ski masculino y ski femenino) cubren el recorrido en una secuencia de postas determinadas por sorteo al comienzo de cada competición.

Al igual que antes, la duración, longitud y nivel de exigencia varía en relación a las categorías de los competidores. También como habrá podido observarse, en tales pruebas se usa bañador, con neopreno y/o camisa de licra (cuando lo autorizan los jueces de la competición), gorro de baño, gafas de baño (cuando así está autorizado), y otros materiales específicos tales como las aletas, el tubo de rescate, la tabla de salvamento, la nipper, banderas, testigos y el ski. Igualmente todos estos elementos están estandarizados en cuanto a dimensiones y material de fabricación por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

LA PRÁCTICA DEPORTIVA Y SU COSTE ECONÓMICO Y HUMANO

LA PRÁCTICA DEPORTIVA Y SU COSTE ECONÓMICO Y HUMANO

Como decíamos más arriba, la pretensión del grupo de personas que en su día fundó el Club SAPO (allá por Febrero de 1995), y que todavía mantenemos en este momento, es la de realizar una labor de formación deportiva y humana de nuestros niños, complementar su educación familiar y escolar con un deporte que les va a enseñar una disciplina divertida y práctica, un sentimiento de grupo y un afán de superación individual, y dar traslado de todas esas aspiraciones a todas las facetas de vida humana que a cada persona le toca vivir. Somos un grupo pequeño, con algo más de setenta licencias, pero el currículo de nuestras victorias nos da el perfil de grande, sobre todo dada la precariedad de nuestros medios. Ahora bien, el esfuerzo que desde Club SAPO se lleva a cabo (entendiéndose por el club no sólo a sus gestores que son la cabeza visible de su administración, sino con más importancia a los padres y a sus hijos deportistas, quienes son la cabeza visible frente a la ciudadanía y sus potenciales espectadores), sería imposible de realizar sin la necesaria contribución económica. Nuestros abonados pagan una cuota mensual inamovible desde hace años. En Club SAPO, con ese dinero, debe abonar los gastos de gestión de su parte técnica de entrenamiento, además del pago del alquiler de calles en la piscina municipal donde mayoritariamente se entrena, el socorrista que la Ley del Deporte exige para la práctica deportiva en los entrenamientos, y el seguro de responsabilidad civil.

Esos son los gastos fijos mensuales. A ellos hay que añadir las cuotas de inscripción en los eventos deportivos (clave en la constitución y desarrollo de Club SAPO, pues sin competición los deportistas se desmotivan y se van a otras áreas análogas que les permitan competir), el material de competición (extremadamente caro, dado que este deporte no es precisamente mayoritario, y cada año la Federación suele introducir cambios técnicos que obligan a reponer y/o cambiar el material del que ya disponemos), el traslado de dicho material y personal a los lugares de competición (medios de transporte para los chicos, furgoneta y remolque para el material), y sobre todo también el mantenimiento del material (cuyo uso siempre pone en riesgo su calidad para competir por el desgaste que sufre en un medio tan agresivo como es el agua clorada de piscina y el agua salada del mar). Por no hablar de contar con un local para el depósito de dicho material, de un seguro de robo, o de un presupuesto de reparación del material dañado. Además, piénsese que cuando se compite generalmente se hace en Galicia, con el coste añadido de contratar un autobús para los desplazamientos de los chichos y sus padres. Pero el asunto se dispara aún más si se piensa en una competición a nivel nacional (obviamos las de carácter internacional cuyo coste ya sería suntuario). Y no cuantificamos el coste económico la ayuda que padres, técnicos, deportistas y directiva prestan en las tareas extradeportivas (búsqueda de patrocinadores y de subvenciones, arreglos caseros de material, aportación de coches los días de competición, etc…), sin cuya presencia sería imposible llevar a cabo este deporte.

Como habrá podido observarse, la recaudación por cuotas no da para cubrir apenas tales gastos. En la situación económica en que se encuentra inmersa nuestra sociedad, la posibilidad de aumentar el coste de las cuotas se revela obsoleta. Club SAPO es consciente de que muchas familias de sus deportistas, muchos padres de los chicos que compiten, están realizando verdaderos sacrificios para poder abonarles los gastos que supone su práctica deportiva. En esta triste conyuntura, pedirles que aporten más dinero se revela imposible. El pasado 16 de octubre de 2015, la junta extraordinaria de Club SAPO convocada al efecto logró aprobar una subida de una media de 5€ para cada socio, lo que revela la escasa incidencia que tales cuotas suponen para el Club SAPO A partir de aquí, se plantea por el club una doble respuesta a fin de obtener financiación: las subvenciones públicas y el patrocinio privado.

Subvenciones públicas

Club SAPO: Salvamento Acuático de Pontevedra
Club SAPO: Salvamento Acuático de Pontevedra

A nivel de obtener ayudas públicas, podemos asegurarles que este deporte no goza del predicamento que para las instituciones puede tener el fútbol, y de ahí que tales ayudas públicas que nos prestan no lleguen siquiera al cariz de irrisorias, al menos comparativamente con las ayudas a otras modalidades deportivas. Las prestaciones obtenidas de instituciones públicas se limitan a cubrir el cupo que nos corresponde de acuerdo con la normativa en medidas de fomento de la práctica del deporte, en función de licencias y logros deportivos. Baste decir que en todas las reuniones que hemos mantenido con representantes políticos de grupos en el poder, con capacidad de decidir el destino de las subvenciones que tanto necesitamos, siempre tenemos que luchar contra la idea erróneamente preconcebida que somos receptores de dinero a fondo perdido. Repito: no solicitamos dinero a cambio de nada. Ofrecemos un apoyo a las familias en la educación de sus hijos. Pero lo triste de la situación es que los poderes públicos obvian el enorme potencial y sinergias que genera el deporte que se practica en Club SAPO. Una buena política de propaganda y racionalidad en la celebración de eventos permitiría hacer llegar al conjunto de la ciudadanía la existencia de un deporte en el que los protagonistas absolutos son los niños, con el consiguiente agradecimiento a aquéllos que con sus decisiones ayudan a sostenerlo. Las posibilidades e implicaciones que de ello se deducen no deben reducirse a la obtención de un rédito político, sino también, en mayor medida, a la rentabilidad económica que por sinergia genera.

Así pues, dos elementos condicionan las bajas prestaciones que los poderes públicos nos ofrecen: de un lado, la derivación de ayudas a otros sectores deportivos más rentables políticamente; y de otro lado, la crisis económica a nivel institucional, que ha reducido en más de un ¡90%! las ayudas que percibíamos en épocas de bonanza. En esta tesitura, nos vemos obligados a trasladar el esfuerzo de solicitar ayuda económica a instancias privadas, en las que obviamente debe prevalecer el criterio de rentabilidad económica.

Patrocinio privado

La sinergia comúnmente refleja un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores o varias influencias, observándose así un efecto además del que hubiera podido esperarse operando independientemente, esto es, se crea un efecto extra debido a la acción conjunta o solapada, que ninguno de los sistemas hubiera podido generar en caso de accionar aisladamente. Cuando una entidad privada patrocina la realización de una actividad a un tercero, lo hace pensando en la rentabilidad económica que ello le va a acarrear. No se trata del mero efecto que la publicidad tiene en los consumidores. Cuando un espectador está atento a la práctica deportiva que le atrae, visionar la publicidad de los patrocinadores en los deportistas que le están haciendo pasar un buen rato no solo le comunica la existencia de una marca que se está publicitando; sino también conlleva una cierta relación de fidelidad del espectador hacia quien con su apoyo económico le permite ver un deporte específico.

En el ámbito de la práctica del deporte de salvamento acuático, los ejemplos de lo últimamente indicado son notorios: promovemos la realización de eventos deportivos en Pontevedra, y acudimos a los que promueven otros clubs del mismo entorno. Una jornada deportiva de piscina y de aguas abiertas congrega a unos 200 deportistas sólo a nivel gallego. A ellos hay que añadir a los padres que les acompañan, pues normalmente aquellos son menores de edad. Total: unas 400 a 500 personas. A ellas también hay que añadir las que, en las jornadas en aguas abiertas, constituyen ciudadanos potencialmente espectadores de esta actividad. Así, Imaginaos unas instalaciones de piscina que estén relativamente cerca del centro de una ciudad; teniendo en cuenta que además la jornada se alarga de la mañana a última hora de la tarde, 500 personas dan mucho juego para llenar cafeterías, lugares de comida y visitar tiendas, y otro tanto podríamos decir que son potencial audiencia para propaganda de patrocinadores que puedan publicitar y/o vender sus productos cerca de tales instalaciones, ya sean cerradas o abiertas. A este queríamos referirnos antes cuando opinábamos que los poderes públicos no son conscientes del potencial que tiene el apoyo económico a esta práctica deportiva. Si nos dan subvenciones, éstas se recuperan al potenciarse la rentabilidad económica que genera el público que arrastra el deporte. Por poner otros ejemplos más clarividentes pero ajenos al mundo del deporte: las compañías aéreas de bajo coste. La política de precios que ofertan tales compañías responde a que parte del coste de los pasajes es resultado de las subvenciones que los poderes públicos instalados en los lugares de destino les conceden a tales compañías. A cambio, permite la llegada a tales destinos de un número elevado de turistas que son económicamente rentables para la ciudad.

Trasladado ello al ámbito deportivo: un grupo de 500 espectadores contempla en una jornada de aguas abiertas una competición en la que participan niños, cuyos gorros de baño, camisetas deportivas, aletas, tablas de salvamento, tubos de rescate, banderas, carpas, etc…, conllevan patrocinio privado. La sinergia es que si una empresa de sus dimensiones patrocina tales actividades, es porque confía en su potencial, por lo que dicho deporte crece; y si dicho deporte crece, las expectativas de compra de los productos del patrocinador también crecen al aumentar el número de espectadores.

Hemos querido dejar para el final un apunte que ha motivado cierta inquietud en el seno desde Club SAPO: la pretensión administrativa de restringir el uso que se nos concede a los clubes deportivo-acuáticos de las instalaciones municipales. Un Ayuntamiento que se precie de tener en su seno un club deportivo de raigambre como es el Club SAPO, debería favorecer su práctica deportiva, no sólo a nivel de ayudas económicas, sino, lo que es igual de importante, a nivel del uso de las instalaciones públicas municipales. Acontecimientos recientes nos han puesto en guardia frente a la pretensión de determinados intereses políticos de restringir dicho uso para favorecer su explotación económica privada. Estamos de acuerdo en que decidirse por un modelo de gestión pública o privada de instalaciones deportivas municipales debe obedecer a un criterio de oportunidad política. Dicho en otros términos: son nuestros representantes políticos, aquéllos a quienes hemos votado en las elecciones, quienes por representación electoral deben decidir por el modelo adecuado de gestión en un momento social determinado. Pero sea cual sea dicha decisión, siempre deberá preservarse el uso de dichas instalaciones a favor de los clubes deportivos que representan a una ciudad. Restringirnos dicho uso nos impide crecer como grupo para tener más captación de nadadores entre los menores de edad: a menos lámina de agua, menos socios y por tanto menos recaudación de cuotas y más necesidad de ayudas económicas públicas y/o privadas; a más lámina de agua, más socios y menos necesidad de ayuda económica externa. Es una simple regla de tres.