Sergio Bethencourt rompe su techo de éxitos en los nacionales de salvamento

Quintos campeonatos nacionales máster de salvamento deportivo, y una vez más el deportista del Sapo, Sergio Bethencourt, de 55 años de edad, se corona rey indiscutible de los mismos. Diez metales, ocho de ellos de oro, más una plata y un bronce, y cuatro récords nacionales batidos, comportan el bagaje necesario del lerezano que le aupa a lo más alto de este deporte en España en categoría máster.

Málaga disfrutó del evento celebrado el pasado fin de semana. El viernes vivió el escopetazo de salida con las pruebas en piscina olímpica. Las instalaciones municipales de la Piscina Inacqua, aquéllas que en su día dieron fe de las evoluciones de los entrenamientos de la espaldista y medallista olímpica Nina Zhivanevskaya en Sidney 2000, fueron testigo de las evoluciones de unos socorristas que por edad dan fe de su querencia y compromiso con este deporte. El recinto, que cuenta con zona de grada, una piscina cerrada de 50 metros y diez calles, más otra de 25 metros, y además con otra piscina de 50 metros al aire libre, fue el marco en el que Sergio Bethencourt batió los récords nacionales en 100 metros obstáculos y 100 metros socorrista por la mañana, y en 50 metros arrastre maniquí y 100 metros arrastre maniquí con aletas por la tarde. Las constantes referencias de la organización a tales éxitos del pontevedrés arrancaron el aplauso incondicional de la grada, ya acostumbrada desde hace años.

 El sábado y el domingo fue el turno de las evoluciones del salvamento deportivo en aguas abiertas. La playa de La Misercordia, bateada con el oleaje proveniente del Estrecho de Gibraltar, y con una temperatura del agua más propia de principios de primavera, testificó el excelente estado de forma de Bethencourt, quien arrancó el sábado con la medalla de bronce en sprint de 90 metros, prueba en la que su compañero Luis Olavarrieta tuvo que conformarse con la novena posición tras una caída que le privó de igual presea cuando ya la acariciaba. A continuación, la prueba de carrera con ski de salvamento, que se celebró en malas condiciones de mar con el oro de Sergio, igual medalla que la por él conseguida en nadar surf, en la que su citado compañero fue octavo. Para finalizar, el domingo Sergio Bethencourt obtuvo el oro en carrera con tabla de salvamento, la plata en banderas y el oro en ocean.

 Varias son las consecuencias aprendidas y confirmadas del pasado fin de semana. Cómo no, el estado de forma del campeón, igual a todos los años, pero superando éste si cabe los resultados. A mayores, cabe también hablar del magnífico ambiente vivido entre los deportistas de los distintos clubes, en especial de otros gallegos como el Umia, el Salvour y A Estrada. El ánimo, la disposición a ayudar y la deportividad fueron protagonistas principales entre los competidores, actitudes equiparables también a su disciplina y talento. Basta poner como ejemplo la disposición en todos los clubes de sus deportistas a la información transmitida por su técnico tras la reunión previa a las pruebas celebrada con los jueces de competición.

Y un par de apuntes más. El aplauso y el reconocimiento que todos los clubes de España profesan a Sergio, a quien hasta ahora han apodado cariñosamente como “El Llanero Solitario”, debe ser más que motivo suficiente para que, desde el club Sapo, hagamos que su participación en nombre del club para venideros años no sea tan individual. Si quienes piensan que los éxitos conseguidos se deben a la falta de competitividad, los que sí acudieron a la cita desmienten tales afirmaciones, sobre todo cuando la organización de la Federación Española de Salvamento dispuso la celebración de cada una de las pruebas por categorías conjuntas, de 30 años en adelante, todas ellas en las que Sergio Bethencourt terminó en primeras posiciones. El Sapo, a quienes algunos desde la distancia nombran como un “batracio” de molesta ingesta, constituye en otras culturas más avanzadas que la nuestra un excelente manjar, aviso para navegantes que desde su injustificable ignorancia deberían poner sus barbas a remojar, nunca mejor dicho.

 Un abrazo a Sergio.

About Luis Olavarrieta Castillo

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